La recuperación de la piña de El Hierro entra en una fase clave con ensayos de inducción floral y control de virus

El proyecto impulsado por el Gobierno de Canarias junto al ICIA, instituciones herreñas y productores afronta este año una etapa centrada en testar clones, evaluar su respuesta ante la marchitez y avanzar hacia la futura propagación comercial de plantas sanas
visita a cultivo Piña Narvay Quintero
Narvay Quintero y Pablo Rodríguez visitan una finca de piña en El Hierro. (FRESH CANARIAS/Víctor Rodríguez).

El proyecto de recuperación de la piña tropical en la isla de El Hierro afronta en 2026 una etapa decisiva con el inicio de los tratamientos de inducción floral y la evaluación de clones de plantas para analizar su comportamiento frente a virus asociados a la marchitez, una de las principales amenazas para este cultivo.

La investigación, denominada Estrategias sostenibles para optimizar el cultivo de la piña en la isla de El Hierro, está liderada por el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) y la Dirección General de Agricultura del Gobierno de Canarias. Según la información difundida por el Ejecutivo autonómico, este trabajo se desarrolla dentro del protocolo general de actuación para la recuperación del cultivo, en colaboración con el Cabildo de El Hierro, el Ayuntamiento de La Frontera, la SAT Frutas de El Hierro y la Cooperativa del Campo Frontera.

De acuerdo con los datos aportados, esta nueva fase supone un paso más en un proceso que hasta ahora se ha centrado en la selección, caracterización, evaluación y multiplicación del material vegetal con mejores condiciones de adaptación, así como en el control biológico y biotecnológico de la cochinilla Dysmicoccus brevipes, considerada la principal plaga de este cultivo, y en el análisis microbiológico y químico del suelo.

El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, ha señalado que la evaluación y caracterización del material vegetal ya implantado en campo “resulta clave”, ya que permitirá disponer de información sobre su comportamiento frente a la contaminación por el virus de la marchitez de la piña, enfermedad que transmite la cochinilla. Según explicó, el objetivo final de este proceso es seleccionar los ejemplares más adecuados para utilizarlos como material vegetal de partida en la creación de campos de pie madre, lo que facilitaría la propagación comercial masiva de plantas de piña tropical.

Quintero destacó además el trabajo coordinado entre administraciones y sector productor para garantizar el futuro de este cultivo, que, según indicó, se ha visto especialmente afectado por plagas y enfermedades que han reducido de forma notable la producción. También recordó el peso que tiene la piña en la isla, especialmente en el Valle de El Golfo, donde constituye una producción relevante y un símbolo del sector primario herreño. Según añadió, desde finales de 2023 y hasta la actualidad el Gobierno de Canarias ha destinado alrededor de 1,4 millones de euros a distintas actuaciones vinculadas a la recuperación del cultivo.

En cuanto a los próximos pasos, para 2026 está previsto continuar con la evaluación de la fase vegetativa del material plantado en las parcelas experimentales INV-GUIMAR y H-10 CP del ICIA, en la finca Cueva del Polvo, en Guía de Isora. Durante este ciclo se realizará un seguimiento mensual del ritmo de emisión foliar, es decir, del número de nuevas hojas que desarrolla cada planta. En primavera comenzarán los tratamientos de inducción floral, con el objetivo de que cada planta clonada supere las 70 hojas, umbral considerado óptimo para su explotación comercial.

Posteriormente, en otoño se prevé recolectar las primeras muestras inducidas para evaluar aspectos vinculados a la forma del fruto y su comportamiento en postcosecha. De manera paralela, el material vegetal seguirá siendo testado para detectar virus durante todo el proceso productivo, una labor en la que participa el Laboratorio de Sanidad Vegetal del Gobierno de Canarias.

Según la información facilitada, este proyecto comenzó en 2023 con la finalidad de recuperar un cultivo considerado fundamental para la economía herreña, con una superficie de 123 hectáreas. Entre sus líneas de trabajo se incluyen el control de la cochinilla, el saneamiento de suelos, los ensayos de laboratorio para la reproducción in vitro de plantas sanas y la investigación sobre virus como el Pineapple Mealybug Wilt-associated Virus (PMWaV), relacionado con la marchitez y la muerte de la planta.

Durante 2024 se llevaron a cabo trabajos de prospección, preselección, identificación y propagación de material vegetal de la variedad Roja Española en el Valle de Frontera, tanto por métodos convencionales como mediante cultivo in vitro. Ese material fue analizado para detectar la presencia de virus de la marchitez y avanzar en su evaluación y saneamiento. En ese proceso se identificaron 153 clones entre marzo y mayo y otros 188 en julio, que fueron entregados para estudiar su posible propagación in vitro.

Ya en 2025 continuó la plantación en campo de los clones preseleccionados el año anterior, contando además con material propagado por cultivo in vitro. También se inició la caracterización y evaluación en campo de estos clones durante su fase vegetativa, siguiendo el ritmo de emisión foliar.

Asimismo, se habilitó un invernadero en la finca experimental La Planta del ICIA, en Güímar, aislado de parcelas productoras de piña, donde se plantaron todos los clones preseleccionados en los que no se había detectado presencia de virus de la marchitez. En diciembre, y tras un acuerdo entre el Cabildo de El Hierro y la SAT Frutas de El Hierro, se entregaron 1.899 vitroplantas que permanecían en las instalaciones del ICIA para su futura plantación en la finca experimental del Cabildo, en La Frontera. También se preparó la entrega de otras 267 vitroplantas correspondientes a 15 clones de otras variedades de interés comercial, material que fue enviado en febrero de 2026 a través de la SAT Frutas de El Hierro.

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