El avistamiento de una ballena yubarta junto a su cría este lunes 28 de abril en la zona de Arenas Blancas, en El Hierro, ha dejado imágenes de gran valor y un testimonio cargado de emoción. La escena fue grabada con su propio teléfono móvil por la veterinaria local Olga Varela, quien vivió el momento de forma completamente inesperada.
Según relató la propia protagonista en declaraciones a este medio (elhierrohoy.es), todo ocurrió mientras paseaba con sus perros por la zona. “Ayer tuve la suerte de vivir un momentazo con una yubarta en la zona de Arenas Blancas. Fui con mis perros a sacarlos a pasear cuando de repente vi el mar salpicar con una aleta. No me lo podía creer. Dije, será una baja, habrá oleaje, pero es que conozco la zona y sé que ahí no había ninguna baja”, explica.
El asombro inicial dio paso a una escena que, según describe, difícilmente olvidará. “Me quedé fijamente mirando cuando de repente salió esa yubarta enorme, majestuosa, cayendo de lado con sus aletas pectorales y su cría justamente unos segundos después. No podía parar de llorar y llorar de poder estar viviendo eso en primera persona. Algo que llevo viendo desde pequeña en los documentales”, señala.
Durante aproximadamente 20 o 25 minutos, madre y cría se desplazaron a lo largo de la costa, protagonizando varios saltos que pudieron ser observados desde tierra. “Disfruté el momento, unos 20 o 25 minutos en los que fueron saltando por toda la costa hasta que se fueron hacia el horizonte y después navegaron hacia la zona del Verodal. Fue algo impresionante haberlo vivido”, añade.
El impacto del momento no solo fue visual, sino también sonoro. “El sonido cuando saltaban, cuando caían contra el agua, era impresionante”, recuerda, subrayando la intensidad de una experiencia que define como única. “Me siento súper agradecida. No sé si voy a volver a vivir algún día esta experiencia. Ojalá que sí y ojalá todos podamos vivirlas porque es que fue algo muy bonito”, concluye.
Este avistamiento vuelve a poner en valor la riqueza marina de El Hierro, un enclave destacado dentro de las rutas migratorias de grandes cetáceos como la ballena yubarta, cuya presencia en aguas cercanas a la costa, especialmente acompañada de crías, no deja de sorprender tanto a residentes como a visitantes.